La vida invisible de Addie LaRue
TITULO: La vida invisible de Addie LaRue
TITULO ORIGINAL: The invisible life of Addie LaRue
PÁGINAS: 552
GÉNERO: Fantasía contemporánea, ficción histórica, romance
EDITORIAL: Umbriel
PUBLICADO: 6 de octubre de 2020
INICIO: 14 de agosto de 2026
FIN: 25 de septiembre de 2026
FORMATO: Físico
CALIFICACIÓN: 3,5/5
RECOMENDADO: Sí, pero a un grupo selecto de personas
SINOPSIS:
UNA VIDA QUE NADIE RECUERDA.
UNA HISTORIA QUE NUNCA OLVIDARÁS.
Tras hacer un pacto con el diablo, Addie entrega su alma a cambio de la inmortalidad. Sin embargo, ningún trato faustiano está exento de consecuencias: el diablo le concederá la inmortalidad que tanto desea, pero le quitará algo que ella anhelará durante toda su existencia: la posibilidad de ser recordada.
Addie abandona su pequeño pueblo natal en la Francia del siglo XVIII y comienza un viaje que la lleva por todo el mundo, mientras aprende a vivir una vida en la que nadie la recuerda y todo lo que posee acaba perdido o roto.
Durante trescientos años, Addie LaRue no será más que la musa de numerosos artistas. Tendrá que aprender a enamorarse de nuevo cada día y a ser olvidada a la mañana siguiente. Su único compañero en este viaje es su oscuro demonio de hipnóticos ojos verdes, quien la visita cada año en el día del aniversario de su trato.
Completamente sola, a Addie no le queda más remedio que enfrentarse a él, comprenderlo y, tal vez, ganarle la partida. Pero un día, en una librería de segunda mano de Manhattan, Addie conoce a alguien que pone su mundo del revés...Por primera vez, alguien la recuerda.
¿Será este el punto final de la vida de Addie LaRue?
¿O tan solo serán puntos suspensivos?
OPINIÓN
La novela comienza el 29 de julio de 1714, en el pequeño pueblo francés de Villon sur Sarthe, donde conocemos a Addie LaRue, una joven de 23 años que sueña con una vida de libertad, aventura y posibilidades. El problema es que sus padres tienen otros planes; quieren que se case con Roger, un viudo con tres hijos y acepte una vida predestinada a cuidar de ellos y ocuparse de las tareas domésticas.
Addie comienza a reza todos los días para que su boda sea cancelada, cada vez más desesperada, el día de la ceremonia, huye al bosque para entregar una ofrenda. Sin saberlo, termina invocando a uno de los dioses oscuros con la apariencia de un hombre apuesto e imaginario con el que Addie soñaba despierta. Desesperada, hace un trato con él: quiere más tiempo y vivir en libertad a cambio de su alma.
Después de sellar el trato con un beso descubre que la boda ya no importa porque nadie parece estar buscándola. Al regresar a Villon, sus padres y amigos no la reconocen y la confunden con una intrusa.
Addie pronto descubre la verdadera naturaleza de su trato con el dios oscuro, a quien apoda Luc (Abreviatura de Lucifer): Nadie puede recordarla. Y no solo eso. Addie tampoco puede decir su propio nombre, contar su historia, escribir, coleccionar objetos ni dejar ningún tipo de huella en el mundo. Y así comienza una vida de trescientos años
Una de las cosas que me gustaron del libro fue su escritura. Está escrito de una manera muy poética. Hay muchas frases, escenas e ideas realmente hermosas, y se nota que es una historia pensada para ser leída también desde un lugar más literario.
De hecho, me dio muchas veces la sensación de ser de esos libros que perfectamente podría analizar un profesor de literatura en clase. Tiene muchísimo para sacar: la vida y la muerte, la soledad, el paso del tiempo, el deseo, la identidad, la huella que dejamos en los demás y qué significa realmente ser recordado.
Pero, al mismo tiempo, el ritmo fue uno de los grandes problemas para mí. El libro es muy lento. Y no me refiero necesariamente a que sea malo que una historia avance despacio, sino a que, aunque quisiera seguir leyendo, llegaba un punto en el que me aburría y pensaba "meh, puedo seguirlo en otro momento". No es un libro que me genere ansiedad por continuar leyendo constantemente.
Es más una lectura para leer poco a poco y con calma.
Es más una lectura para leer poco a poco y con calma.
La historia es muy linda, pero nunca tuve esa sensación de estar completamente atrapada, de necesitar leer "un capítulo más" una y otra vez.
Además, el libro vuelve vontinuamente al pasado para mostrarnos diferentes momentos de los trescientos años de vida de Addie. Y entiendo perfectamente por qué está estructurado así, son 300 años que no se pueden ignorar. No tendría mucho sentido contar slamente lo que sucede en el presente sin mostrarnos todo lo que Addie vivió durante ese tiempo.
Aún así, muchas veces sentí que algunos de esos saltos al pasado eran innecesarios o que la historia del presente no podía desarrollarse tanto como podría porque constantemente había que volver atrás.
En general, los libros que utilizan esta estructura de un capítulo en la actualidad y otro en el pasado hacen que mi interés disminuya y me cuesta más concentrarme en la historia que realmente está sucediendo. Acá me pasó exactamente eso.
Algo que sí consigue muy bien la novela es hacerte ponerte en los zapatos de Addie. Realmente llegué a sentir cierta desesperación al pensar en lo que significa vivir sabiendo que absolutamente nadie va a recordarte. Te hace preguntarte qué harías vos en una situación así. Yo por supuesto enloquecería.
También me dio muchísima tristeza pensar en todas las cosas por las que pasa Addie. Es realmente horrible. Y creo que ahí aparece una de las mejores ideas del libro, todos queremos más tiempo hasta que vemos lo que significa realmente tenerlo.
Addie quería libertad, quería vivir para siempre y tener todo el tiempo del mundo. Pero cuando obtiene exactamente eso, descubre que el tiempo infinito no necesariamente significa una vida mejor. Y eso me hizo reflexionar bastante sobre cuántas cosas no apreciamos mientras las tenemos y sobre la importancia de disfrutar la vida y lo que tenemos ahora.
Leer este libro me produjo una sensación de nostalgia, junto con cierta angustia y esa sensación de que, en realidad, todo en este mundo es efímero. Creo que justamente por eso el libro deja tantos mensajes interesantes. Algunos tienen que ver con la vida y la muerte, otros con la soledad, con dejar huella y con lo que significa existir sin que nadie pueda recordarte.
Uno de mis principales problemas con el libro es que sentí que los personajes no tenían demasiada personalidad, especialmente Addie. Su personalidad parecía reducirse a querer ser libre, odiar su maldición y odiar a Luc. Y listo.
Addie dice constantemente que quiere aprovechar su libertad y vivir, pero durante esos trescientos años yo esperaba que esa idea se desarrollara muchísimo más. Por ejemplo, nunca sentí que se aprovechara realmente la posibilidad de mostrarla recorriendo el mundo. Si tenía toda la eternidad por delante, ¿por qué no conocer Asia, Sudamérica, África o tantos otros lugares? La autora al volver al pasado podría haberse enfocado más en las experiencias que tanto quería vivir Addie y no tanto en todos los amorios que ha tenido.
También me pareció una oportunidad perdida todo lo relacionado con los acontecimientos históricos que vivió. El libro menciona brevemente que Addie atravesó distintas guerras, pero nunca explora realmente cómo esas experiencias la marcaron. Uno de los momentos que más me llamó la atención fue cuando estuvo encarcelada en una prisión alemana, donde fue golpeada y torturada hasta el punto de terminar pidiéndole ayuda a Luc. Y sin embargo, ese momento apenas se desarrolla.
Nunca se explica cómo terminó ahí ni qué estaba haciendo antes. Me quedé pensando que podría haber sido una oportunidad enorme para mostrar cómo los acontecimientos históricos habían afectado psicológicamente a Addie.
Quizás le estoy dando demasiadas vueltas, pero estamos hablando de una historia que abarca tres siglos. Yo esperaba mucha más atención a los detalles históricos y a cómo esos siglos habían transformado a una persona. Porque ese también fue otro problema que tuve con Addie: tiene 23 años desde hace 300 años y sin embargo, no parece haber madurado o cambiado demasiado durante todo ese tiempo. Y me cuesta creerlo, si pasás trescientos años viviendo experiencias completamente extraordinarias, sabiendo que cada persona que conocés va a olvidarte prácticamente después de conocerte, creo que necesariamente debería existir muchísima búsqueda personal, cambios, contradiccines y crecimiento. Por eso me faltó sentir que Addie realmente hubiera vivido esos trescientos años. Además las dificultades que atraviesa y las visitas de Luc terminan siendo un ciclo bastante repetitivo que por momentos se vuelve redundante.
Con Henry me pasó algo similar que con Addie, aunque incluso más evidente en su arco argumental. Su historia me parecía interesante: un hombre que hace un pacto con Luc para conseguir aquello que más desea; ser amado por todos. Pero termina descubriendo que ese amor no es realmente auténtico.
El problema está en que siento que su arco está poco desarrollado.
Su baja autoestima y sus sentimientos de insuficiencia aparecen desde el principio, especialmente a través de su compromiso fallido (Que a su vez tiene un paralelismo con el compromiso de Addie) y de las expectativas de su familia. Su pacto, que en teoría es una especie de bendición que en realidad funciona como una maldición, tenía muchísimo potencial para explorar su identidad, su autoestima y la diferencia entre ser amado y ser realmente conocido.
Pero el libro no profundiza demasiado en todo eso.
En lugar de explorar cómo Henry convive con sus problemas y cómo le afectan en su vida cotidiana, su desarrollo parece acelerarse a través de su relación con Addie. De repente, su nuevo amor parece solucionar su tormento interor con demasiada facilidad. Por eso su arco termina sintiéndose menos como un viaje verdaderamente transformador y más como un recurso para contrastar la soledad de Addie, y creo que eso también afectó mi percepción de su relación.
Esperaba muchísimo más de Henry y Addie, pensé que su relación iba a ser mucho más intensa, con más fuerza, más química, más conexión. Pero para mí fue bastante monótona y muchas veces parecía que no tenían demasiado en común. Es como si simplemente se quisieran porque él puede recordarla y porque ella no siente ese hipnotismo de quererlo que experimentan las demás personas con Henry. Y listo.
Su amor me resultó aburrido e intrascendente. De hecho, siento que ambos personajes demostraron tener más química con otras personas que entre ellos mismos. Aunque también me deja pensando que quizás justamente de eso se trataba la historia. Quizás no era una historia de amor en el sentido tradicional, sino una reflexión sobre el amor, la necesidad de ser recordado y la diferencia entre ser amado y ser realmente conocido. Eso me gusta mucho más como interpretación que pensar simplemente que la relación romántica no funcionó.
También me pareció curioso cómo se contraponen los deseos de Henry y Addie: Henry vive poco, pero está satisfecho porque todos lo aman, mientras que Addie vive para siempre pero termina odiando haber pedido precisamente eso. Es un contraste bastante interesante.
El plot de que Henry también hubiera hecho un trato con Luc no me sorprendió absolutamente nada. De hecho, fue una de las primeras cosas que pensé cuando Henry empezó a recordar a Addie. No me agarró desprevenida en lo más mínimo. Creo que la historia habría funcionado mejor si desde el principio se hubiera puesto más énfasis en que Henry tenía relaciones en las que las personas parecían quererlo demasiado. Porque, tal como está contado, por momentos parece simplemente que la gente lo quiere de una manera completamente normal. Y después, cuando descubrimos la verdad, pensé que era bastante evidente.
Además su maldición de ser amado por todos debería haber tenido muchas más consecuencias y matices. Está bueno que Henry finalmente comprenda que ese amor es vacío, pero siento que el libro no dedica suficiente tiempo a mostrar cómo afecta realmente su vida cotidiana más allá de Addie. Sus conflictos con la identidad, la autenticidad y la autoestima podrían haberse explorado muchísimo más. Al final, su papel termina siendo principalmente inmortalizar la historia de Addie, en lugar de experimentar él mismo un crecimiento personal verdaderamente significativo.
Y acá tengo que hacer una distinción importante; durante buena parte del libro estuve completamente indecisa con las estrellas que merecía este libro. Literalmente iba por la mitad y todavía no sabía si me estaba convenciendo, porque había muchas cosas que me gustaban pero también muchas que me dejaban insatisfecha. Y entonces llegué al final. Me voló la cabeza. Al principio incluso estaba un poco disconforme con cómo se estaban desarrollando las cosas, pero después llega ese plot twist que te hace quedarte pensando y de repente todo adquiere otra dimensión.
Fue de esos finales que me hicieron terminar el libro y pensar: Es el mejor final que he leído. Creo que el final está realmente a la altura de la historia. Ahora bien, también siento que justamente es lo más rescatable de todo el libro. No puedo decir que ese final haya solucionado todos los problemas de la lectura, pero sí consiguió dejarme pensando muchísimo después de terminarlo.
Una de las cosas que más me gustó de la novela, y probablemente de sus ideas más lindas, es el papel que juega el arte como una forma de perdurar en el tiempo. Addie no puede escribir su nombre, no puede contar su historia y nadie puede recordarla. Pero el arte se convierte en una forma de dejar huella. Y eso me pareció precioso. Porque al final la historia vuelve constantemente a esa pregunta: ¿qué significa realmente dejar una marca en el mundo? ¿Es necesario que las personas recuerden tu nombre? ¿Es necesario que sepan quién fuiste? ¿O alcanza con haber provocado algo, haber creado algo, haber cambiado aunque sea mínimamente la vida de alguien? Creo que ahí es donde la historia más brilla.
En definitiva, me gustó La vida invisible de Addie LaRue. Tiene muchísimas cosas interesantes para analizar, investigar y sentir. Me hizo empatizar con Addie, me hizo reflexionar sobre la vida y la muerte. También me encantó la idea del arte como medio para perdurar y no ser olvidado, y creo que el libro tiene una cantidad enorme de mensajes y temas que pueden dar lugar a una interpretación más profunda.
Pero para mí, pudo haber sido mejor...
El ritmo lento, la estructura temporal, la repetición de ciertas situaciones, la falta de desarrollo de algunos personajes, el arco incompleto de Henry, la relación bastante monótona entre Henry y Addie y la sensación de que Addie no cambió demasiado en trescientos años hicieron que no pudiera disfrutarla tanto como esperaba.
Es un buen libro? sí
Entiendo por qué a tanta gente le encanta? También
Entiendo las cinco estrellas que le da tanta gente? No tanto
Porque para mí es un libro lindo, poético, reflexivo y con una final increíble, pero ni de asomo está entre mis favoritos ni entre los mejores libros que he leído. Y creo que esa es justamente la razón por la que le puse 3,5 estrellas, me gustó, me dejó pensando y tiene ideas preciosas, pero durante la mayor parte de la lectura sentí que había muchísimo más potencial del que finalmente se aprovechó.
FRASE FAVORITA
"Sabe que el tiempo siempre se acaba un segundo antes de que estés preparado.
Sabe que la vida son los minutos que deseas tener menos uno"
PERSONAJES
Adeline LaRue
Henry Samuel Strauss
Luc
Novela: Gato de "La última palabra"
Beatrice Helen: Amiga de Henry
Robbie: Amigo de Henry
Tabitha Masters: Ex novia de Henry
Jean LaRue: Padre de Adeline
Marthe LaRue: Madre de Adeline
Maxime: Caballo de la familia de Adeline
Isabelle Therault: Amiga de Adeline
George: Esposo de Isabelle
Mathieu: Hijo mayor de Isabelle
Henri: Hijo de Isabelle
Sara; Hija menor de Isabelle
Estele: Anciana del pueblo
David Strauss: Hermano mayor de Henry
Muriel Strauss: Hermana de Henry
Decano Melrose: Decano de la facultad que estudiaba Henry
Vanessa: Barista, amor de Henry
Toby Marsh: Músico, amor de Adeline
Samantha; Pintora, amor de Adeline
Remy Laurent: Letrado, amor de Adeline
Gerard: Escritor de libros infantiles, amor de Adeline
Roger: Viudo, habitante de Villon
James St. Claire: Actor, dueño de la casa en la que habita Addie
Josh; Compañero de piso de Bea
Elsie: Pareja de Bea
Michel: Pastelero en pastelería francesa
Fred: Anciano que vende libros en las calles
Mel: Vendedora de "Dulces mañanas"
Maggie; Vendedora de "Dulces mañanas"
Meredith; Duseña de "La última palabra"
- V.E. SCHWAB-
Victoria <<V.E.>> Schwab es autora best seller #1 del New York Times de más de doce novelas para jóvenes y adultos, entre ellas se encuentran Que entierren nuestros huesos en la medianoce, Una obsesión perversa y Una magia oscura. Se la puede encontrar buscando inspiración en las calles de Paría o escalando colinas en Escocia. Por lo general, está en la esquina de alguna cafetería, soñando historias.



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